¿Fusión o ilusión?

Fusione nucleare

El miércoles pasado, el Financial Times publicó un artículo que documentaba un fuerte aumento de las inversiones privadas en la fusión nuclear: en 2025 se registraron 43 rondas de financiación por valor de 2300 millones de dólares, el nivel más alto desde 2021. La razón es sencilla: los inversores creen que la fusión —energía abundante, barata y sin emisiones— está pasando de la investigación pura a una fase de ingeniería industrial.

Los puntos clave que han atraído la atención de muchos inversores y que, según prevemos, la atraerán cada vez más en el futuro son:

    Las empresas emergentes están empezando a cotizar en bolsa a través de SPAC, lo que es una señal de la madurez del sector; algunos ejemplos son: General Fusion y TAE Technologies.
    Las empresas están pasando de las simulaciones y las presentaciones a la construcción de prototipos físicos muy costosos.
    Ninguna empresa ha alcanzado aún la rentabilidad comercial, pero varias prometen electricidad para 2028-2030, un escenario quizás demasiado optimista que da lugar a valoraciones enormes para tecnologías que aún están lejos de generar ingresos.

Sin embargo, lo que convence a un determinado segmento de inversores es la transformación del sector, que ya no es solo investigación académica, sino una apuesta industrial a escala mundial.

Durante décadas, el problema de la fusión ha sido triple:

1.    confinar el plasma (imanes superconductores)
2.    alcanzar la temperatura y la densidad suficientes (criterio de Lawson)
3.    obtener una ganancia energética neta (Q>1 industrial)

En los últimos 5-7 años se han producido avances simultáneos en superconductores HTS, simulaciones numéricas y láseres de alta energía, lo que ha cambiado la percepción del riesgo tecnológico. Por lo tanto, los inversores están financiando la fase más costosa: convertir la física en ingeniería.

En 2022-2023, la National Ignition Facility logró la primera reacción de fusión con ganancia energética científica neta (más energía producida en la reacción que en el combustible). Este resultado aún no es comercial, pero ha demostrado que la física funciona y ha contribuido a estimular gran parte de las inversiones actuales de capital riesgo e industriales, desencadenando la carrera por la construcción de tokamaks compactos (superconductores HTS), una nueva generación de reactores mucho más pequeños gracias a los imanes REBCO. En este ámbito, los proyectos más relevantes son:

    Commonwealth Fusion Systems, SPARC (EE. UU.)
    Tokamak Energy, ST-E1 (Reino Unido)
    ENN, BEST tokamak (China)

y todos ellos se fijan como objetivo la construcción de una red eléctrica en la década de 2030. A este enfoque pionero se suman otros proyectos que resumimos brevemente en la siguiente tabla:

La fusión se ha convertido en una tecnología energética estratégica, como la nuclear en los años 50 o los semiconductores en los 80, pasando de la gran ciencia internacional a la competencia industrial nacional. El verdadero obstáculo ya no es la física, es decir, tratar de comprender cómo funciona la fusión nuclear; los principales problemas son de ingeniería:

    materiales resistentes a los neutrones
    mantenimiento robótico
    producción de tritio
    costes de los imanes
    capacidad de carga de la red

para llegar a construir la central eléctrica. Tras setenta años de investigación científica incierta, el obstáculo teórico puede considerarse superado; ahora nos espera una década de desarrollo industrial competitivo: por eso están entrando los inversores, no porque el desarrollo de la fusión nuclear a nivel industrial esté garantizado, sino porque, por primera vez, existe una trayectoria temporal plausible hacia la electricidad limpia que se puede producir y vender con esta nueva tecnología.

 

Descargo de responsabilidad

Esta publicación expresa la opinión personal de los colaboradores de Custodia Wealth Management que la han redactado. No se trata de consejos o recomendaciones de inversión, ni de asesoramiento personalizado, y no debe considerarse como una invitación a realizar transacciones con instrumentos financieros.